El Bautismo en el Espíritu Santo

El Bautismo en el Espíritu Santo

El Bautismo en el Espíritu Santo

por Mike Harding

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El texto Bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso. Reina-Valera 1960™ es una marca registrada de la American Bible Society, y puede ser usada solamente bajo licencia.

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  1. ¿Qué es el bautismo en el Espíritu Santo?

En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado… Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y todo la provincia de alrededor del Jordán, y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados… (Y dijo Juan:) Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero él que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Mateo 3:1-2, 5-6, 11

Yo a la verdad os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo. Marcos 1:8

… Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Lucas 3:16

… ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. Juan 1:33

Juan el Bautista predicó a la gente que se arrepintiera de sus pecados y que se preparasen para recibir la venida del Mesías. Como señal de arrepentimiento y preparación, Juan estaba bautizando a la gente con agua en el río Jordán. “Bautismo” es una palabra griega que significa “sumergir.” Cuando alguien es bautizado en agua, es completamente sumergido en el agua. No es solamente unas pocas gotas o una rociada. Es un símbolo de completa sumisión.

Pero Juan dijo que el Mesías, Jesús, nos bautizaría con el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios. El Espíritu Santo es Dios; Él es la tercera persona de la Trinidad. ¡Juan dijo que Jesús nos sumergiría completamente en el Espíritu Santo! ¡Aleluya! El bautismo en el Espíritu Santo es cuando Jesús nos sumerge en el Espíritu Santo. El resultado es que somos llenos con el poder y la presencia del Espíritu de Dios. Así que debemos someternos completamente al Espíritu de Dios.

Es significante que el bautismo en el Espíritu Santo se menciona en cada uno de los cuatro evangelios. También es significante que se menciona en el comienzo de cada evangelio. Esto nos dice que el bautismo en el Espíritu Santo es una doctrina principal del Nuevo Testamento. Juan dijo que Jesús te bautizaría a ti con el Espíritu Santo. Dios desea que cada cristiano reciba esta experiencia, no solamente los ministros o apóstoles. El bautismo en el Espíritu Santo es una válida e importante experiencia a través de toda la época de la iglesia, no solamente en los comienzos de ella. Algunos dirían que el bautismo en el Espíritu Santo no es para todo el mundo, o que ya no es para hoy en día. Pero la biblia revela que Jesús quiere llenarte a ti, hoy, con el Espíritu Santo de Dios. ¿Estás listo? ¿Quieres más de Dios en tu vida?

Y (Jesús) les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos de poder desde lo alto. Lucas 24:46-49

Jesús les dijo a sus discípulos que su misión era predicar el evangelio de la salvación a todas las naciones comenzando en Jerusalén. Pero primero, tuvieron que esperar hasta que fueran llenos con el poder de Dios, lo cual Jesús les había prometido que vendría sobre ellos. ¡Este es el bautismo en el Espíritu Santo!

Jesús tiene una misión para ti también. El trabajo de edificar el reino de Dios continúa, y tú eres parte del plan. Pero necesitas recibir el poder de Dios, la llenura del Espíritu Santo, para poder hacer el trabajo. No podemos hacer la obra de Dios con fuerzas humanas. No con ejército (humano), ni con fuerza (humana), sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. (Zacarías 4:6) Si intentamos hacer la obra de Dios con nuestras propias fuerzas, sólo produciremos más carnalidad. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. (Juan 3:6) Si tú quieres producir buen fruto espiritual, necesitas estar lleno del Espíritu Santo. Así que, por sus frutos los conoceréis. (Mateo 7:20)

Jesús les dijo a sus discípulos que esperaran en Jerusalén hasta que el Espíritu Santo viniera sobre ellos. Por eso, muchos piensan incorrectamente que nosotros debemos de esperar hasta que Dios decida bautizarnos con su Espíritu Santo. (¡Eso no es cierto! Si eso fuera verdad, también tendríamos que esperar en Jerusalén.) Pero podemos ver en las escrituras que Dios ya dio al Espíritu Santo a la iglesia hace dos mil años en el día de Pentecostés. ¡Ya no hay que esperar! Todo lo que tienes que hacer es recibir por fe el regalo del Espíritu Santo, y serás lleno con el poder espiritual que necesitas para servir a Dios.

  1. El Antiguo Testamento: simbología del bautismo en el Espíritu

Toda doctrina importante revelada en el Nuevo Testamento se encuentra escondida en forma profética o simbólica en el Antiguo Testamento. Hay abundantes profecías y simbolismos referentes al bautismo del Espíritu Santo en el antiguo testamento.

Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. Él le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede. 2 de Reyes 4:1-7

Esta historia del antiguo testamento nos enseña que Dios puede suplir cualquier necesidad sobrenaturalmente si le miramos a él en fe. Pero también es un retrato simbólico de la época de la iglesia, bajo el nuevo pacto. El aceite representa al Espíritu Santo, infinito y sobrenatural. Las vasijas son la gente que Dios quiere llenar con su Espíritu. Dios quiere vasijas que estén listas para recibir su presencia, sin ningún otro deseo. Siempre que haya más vasos dispuestos para ser llenos, Dios los llenará. Ninguno se rechazará. Cuando todos los hambrientos de Dios sean llenos, la iglesia llegará a su fin.

Luego tomarás el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su cabeza, y le ungirás. Éxodo 29:7

Y con la sangre que está sobre el altar, y el aceite de la unción, rociarás sobre Aarón, sobre sus vestiduras… Éxodo 29:21

Estos dos versos en Éxodo indican las dos diferentes experiencias que podemos tener con el Espíritu Santo. El aceite otra vez representa al Espíritu Santo. Cuando somos salvos-lavados en la sangre de Cristo-el Espíritu Santo nos regenera. Esto es simbolizado por el rociar con la sangre y el aceite en Éxodo 29:21. Pero el bautismo en el Espíritu Santo está representado en Éxodo 29:7, poniendo el aceite sobre la cabeza del sacerdote. Es el mismo Espíritu Santo, pero en diferentes medidas, diferentes experiencias.

Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos y en harmonía! Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras… Salmo 133:1-2

Estos versos del Salmo 133 muestran otra vez un retrato simbólico del bautismo en el Espíritu Santo. El aceite está derramado sobre la cabeza del sumo sacerdote, y corre hacia abajo sobre sus vestiduras. Esto simboliza la unción del Espíritu Santo que vino primero sobre Jesucristo, la cabeza del cuerpo de Cristo. Luego la unción fluye hacia abajo sobre el resto del cuerpo, lo cual representa a nosotros, la iglesia. Nótese que para recibir la unción, es necesario estar en el lugar apropiado bajo la cabeza (sumisión), tanto como en unidad con el resto del cuerpo. Siendo argumentador, divisionista o rebelde es una forma muy segura de perderse la unción que desciende de Cristo que es la cabeza del cuerpo.

Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré yo el Dios de Israel no los desampararé. En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca. Isaías 41:17-18

En el nuevo testamento vemos que el agua también es un símbolo del Espíritu Santo. En esta profecía, Dios promete abrir fuentes, ríos y piscinas en tierra seca. En otras palabras, Dios derramará de su Espíritu en lugares espiritualmente secos. Aquellos que tengan sed de Dios, de vida, serán satisfechos con un abundante fluir del Espíritu Santo. ¿De dónde fluirán las fuentes y ríos de agua? De los cristianos que son bautizados en el Espíritu Santo; de los que ministran a los perdidos. ¿Dónde se encontrarán los estanques de agua? Dondequiera que los cristianos se junten para adorar a Dios en espíritu y en verdad.

  1. El Nuevo Testamento: el Espíritu en ti y el Espíritu sobre ti

Como hemos visto en los ejemplos simbólicos del antiguo testamento (la rociada del aceite y el derramamiento del aceite sobre la cabeza del sumo sacerdote), hay dos distintas medidas o experiencias que podemos tener con el Espíritu Santo. El Nuevo Testamento nos enseña que el Espíritu Santo viene a vivir en nosotros cuando aceptamos a Jesucristo, pero luego viene sobre nosotros cuando él nos unge para servir. Él vive en nosotros cuando nacemos de nuevo, pero viene sobre nosotros cuando somos bautizados en el Espíritu. El Espíritu en nosotros nos convierte en hijos de Dios, pero el Espíritu Santo sobre nosotros nos hace siervos con poder. El Espíritu Santo en nosotros ministra a nuestras necesidades personales, pero el Espíritu Santo sobre nosotros nos ayuda a ministrar a las necesidades de otros. Miremos las escrituras que nos enseñan esto.

Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. Juan 14:15-17

En Juan 17:17, Jesús dijo que vendría el día en que el Espíritu Santo viviría en nosotros. Él se refería al día en que nazcamos de nuevo. Esto fue cumplido cuando Jesús apareció a sus discípulos en el día de su resurrección.

Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. Juan 20:19-22

En ese momento, los discípulos nacieron de nuevo y el Espíritu Santo vino a vivir dentro de ellos. La iglesia nació aquel día. (Compara con Génesis 2:7, cuando Dios hizo nacer a la raza humana soplando vida en Adán, con Juan 20:22, cuando Jesús-Dios encarnado-hizo nacer a la iglesia soplando vida espiritual en sus discípulos. También compara la gran comisión en Génesis 1:28, Fructificad y multiplicad, con la gran comisión en Mateo 28:19, Haced discípulos a todas las naciones. Nacimiento vs. Renacimiento.) Luego en Hechos 1:1-3, leemos que Jesús continuó apareciéndose a sus discípulos por el período de cuarenta días después de haber soplado el Espíritu Santo dentro de ellos. Al final de esos cuarenta días, les dijo que pronto tendrían otra experiencia con el Espíritu Santo.

Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días … pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Hechos 1:4-5, 8

Los discípulos ya tenían al Espíritu Santo dentro de ellos por cuarenta días, pero en Hechos 1:8 Jesús dijo que el Espíritu Santo vendría sobre ellos, y que recibirían poder para ser testigos de Cristo. Nótese la diferencia entre las dos experiencias: el Espíritu en ellos y el Espíritu sobre ellos. Esta promesa fue cumplida diez días después, en el día de Pentecostés. Pentecostés era la fiesta judía de la cosecha, celebrada cincuenta días después de la Pascua. En este caso, fue un día de cosecha espiritual, como el poder del Espíritu Santo vino sobre los discípulos y predicaron, dirigiendo a miles de nuevas almas a confiar en Cristo.

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Hechos 2:1-4

Vamos a mirar algunas otras escrituras que hablan sobre estas dos experiencias:

… mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Juan 4:14

En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. Juan 7:37-39

En el pasaje de Juan capítulo 4, Jesús se refería simbólicamente a una fuente de agua rebosando por dentro de cada creyente. Yo creo que esto se refiere al Espíritu Santo que vive dentro de cada creyente después de la salvación. Esta fuente, un pequeño manantial de agua, es suficiente para satisfacer nuestra sed espiritual. Es para nosotros personalmente. Es el nuevo nacimiento. Por otra parte, el río a que Jesús se refería en el capítulo siete de Juan es una gran cantidad de agua que cuyo propósito es fluir desde nosotros, llevando el agua de vida y sanidad hacia la gente que está alrededor de nosotros. La escritura dice claramente que Jesús hablaba del Espíritu Santo. Yo creo que esto se refiere al bautismo en el Espíritu Santo en el Nuevo Testamento.

El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Juan 3:8

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Hechos 2:1-4

En Juan 3 y en Hechos 2, vemos otro símbolo del Espíritu-el viento-usado para mostramos las dos diferentes experiencias con el Espíritu Santo. En Juan 3, la persona que es nacida del Espíritu, o sea, nacida de nuevo, es personalmente dirigida por el Espíritu Santo en una forma invisible. Como el viento, el Espíritu Santo no se puede ver, pero podemos sentir cuando se mueve. Como el aire, su presencia brinda vida y su ausencia da muerte. El hijo de Dios depende del Espíritu Santo como una guía personal. Por otra parte, en Hechos 2 vemos que el Espíritu Santo viene como un viento recio. Esto es algo mucho más poderoso. Los discípulos son llenos, o bautizados, con el Espíritu Santo, cumpliendo la promesa de Jesucristo de poder para ser sus testigos.

La fuente de agua es para nosotros personalmente; es nuestra salvación. Los ríos de agua son para llevar vida a los perdidos que están alrededor de nosotros. Todo es agua, pero en diferentes medidas, diferentes experiencias. El viento del Espíritu es para nosotros personalmente; nos guía como hijos de Dios. El viento recio es el poder para cambiar el mundo, para ganar a los perdidos para Cristo. Todo es viento, pero en diferentes medidas, diferentes experiencias. Así es con el Espíritu Santo: es el mismo Espíritu de Dios que vive en nosotros cuando nacemos de nuevo y que nos bautiza con su poder para ser testigos. El mismo Espíritu en diferentes medidas, diferentes experiencias.

¿Qué otras diferencias encontramos en estas dos experiencias con el Espíritu Santo?

Y manifiestas son las obras de la carne … Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza … Gálatas 5:19-23

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro fe por el mismo Espíritu; y a otro dones de sanidades por el mismo Espíritu; a otro, el hacer milagros; a otro profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. 1 de Corintios 12:7-11

En Gálatas 5:19-23 encontramos la obra de la carne comparada con los frutos del Espíritu. El Espíritu Santo en nosotros cambia nuestra naturaleza, de carnal a espiritual, de egocéntrico a cristo céntrico. Nótese que hay nueve frutos del Espíritu.

En 1 de Corintios 12:7-11 encontramos los dones del Espíritu. El Espíritu sobre nosotros nos concede manifestaciones sobrenaturales de conocimiento, poder y discurso. El propósito de estos dones es para ministrar a las necesidades de la iglesia o para demostrar la realidad de Cristo a los perdidos. Fíjese que hay nueve regalos del Espíritu.

El Espíritu en nosotros cambia nuestra naturaleza de hijos de hombres a hijos de Dios. El Espíritu sobre nosotros nos cambia a siervos de Dios, manifestando el poder de Dios como desea el Espíritu.

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas… Juan 14:26

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad… Juan 16:13

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios… El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Romanos 8:14-16

En Juan 14:26, Juan 16:13, y Romanos 8:14-16, vemos que el Espíritu Santo está en nosotros para enseñarnos las cosas espirituales, para ayudarnos con nuestras decisiones personales, y para guiarnos a toda verdad. Esto es algo que él hace por nosotros personalmente, como los hijos de Dios.

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas… Lucas 4:18

… pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos… Hechos 1:8

En Lucas 4:18 y en Hechos 1:8, vemos que el Espíritu viene sobre nosotros para hacernos testigos atrevidos para Cristo. De esta forma el Espíritu nos equipa para que seamos siervos de Dios.

  1. El propósito del bautismo en el Espíritu Santo

Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abría, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía, “Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años… Lucas 3:21-23

¡Jesús mismo fue bautizado en el Espíritu Santo antes que comenzara su ministerio! Esto es muy significante. Si Jesús hubiera vivido y ministrado como Dios en este mundo, pudo haber usado sus propios poderes para sanar a los enfermos, echar fuera a los demonios y resucitar a los muertos. Él era Dios. Él es Dios. Pero Jesús vivió y ministró durante su tiempo en este mundo como un hombre normal, como tú y yo. ¡Si Jesús hubiera usado su poder como Dios, siquiera una vez, no habría calificado para ser nuestro substituto en la cruz! Él tuvo que tomar nuestro lugar en la cruz como un ser humano real, aunque sin pecado. (Esta fue la naturaleza de la tentación de satanás en Lucas 4:1-13. No hay ningún pecado en cambiar una piedra en pan, pero eso significaría usar sus propios poderes como Dios en vez de depender de la voluntad del Padre y del poder del Espíritu Santo. ¿Puedes ver eso?)

Jesús vivió en esta tierra como un hombre normal, como si no tuviera ni conocimiento ni poder divino en sí mismo. (Vea Filipenses 2:5-11.) Él estaba sumiso a la voluntad del Padre, así como nosotros lo deberíamos estar. Él fue guiado y dirigido por el Espíritu Santo y por las escrituras, así como nosotros lo deberíamos estar. Él sólo comenzó su ministerio público después de que fue bautizado con el Espíritu Santo. Cada sanidad, cada milagro, cada liberación de demonios, fue realizado por el poder y la guianza del Espíritu Santo. Jesús es nuestro modelo para ministrar. ¡Él dijo que nosotros haríamos las mismas obras que él hizo, y aún mayores! (Juan 14:12) Si Jesús necesitaba el bautismo del Espíritu Santo para llevar a cabo su propio ministerio, ¡cuanto más nosotros lo necesitamos!

Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos. Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito, El Espíritu del SEÑOR está sobre me, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del SEÑOR. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. Lucas 4:14-21

Jesús anunció claramente que el bautismo en el Espíritu Santo era para un propósito específico. Él dijo que el Espíritu del SEÑOR estaba sobre él PORQUE Dios lo había ungido para predicar el evangelio, para sanar a los enfermos y para liberar a los cautivos de las ataduras de satanás. Eso es el propósito del bautismo en el Espíritu Santo. Dios quiere que seas lleno del Espíritu Santo también. Dios quiere usarte a ti para predicar el evangelio, para sanar a los enfermo, y para liberar a los cautivos. eres parte del cuerpo de Cristo. eres las manos de Jesús, los pies de Jesús, y la boca de Jesús en este mundo.

  1. El Bautismo en el Espíritu Santo: una prioridad entre los apóstoles

Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad … Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres … Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían manos, y recibían el Espíritu Santo. Hechos 8:5-8, 12,14-17

Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis al Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres. Hechos 19:1-7

En el libro de Hechos, la historia de la iglesia primitiva, vemos que el bautismo en el Espíritu Santo era una prioridad entre los apóstoles. Inmediatamente que los apóstoles se enteraron que la gente de Samaria había aceptado a Cristo, les enviaron a Pedro y a Juan para que recibieran el bautismo en el Espíritu Santo. Ellos no dijeron, “Bueno, esperemos a ver si realmente ellos están serios acerca de Dios.” No dijeron, “Bueno, esperemos hasta que ellos estén más maduros, o hasta que sepamos que están viviendo una vida santa.” Ellos dijeron, “Los samaritanos necesitan al Espíritu Santo AHORA. ¡VAMOS!”

De la misma forma, cuando el apóstol Pablo se encontró con algunos discípulos a medida que viajaba y predicaba, ¡lo primero que les preguntó era si habían recibido al Espíritu Santo! Esto nos dice lo importante que es que los cristianos reciban el bautismo en el Espíritu Santo. Los apóstoles lo consideraban como una alta prioridad. Los discípulos con quienes Pablo se encontró ni entendían mucho acerca de Jesús y la salvación. Pablo les explicó más acerca de Cristo, los bautizó en agua como cristianos, ¡e inmediatamente les impuso las manos para que recibieran el bautismo en el Espíritu Santo!

  1. Cómo se recibe el bautismo en el Espíritu Santo

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Hechos 2:38-39

El primero y único requisito para recibir el bautismo en el Espíritu Santo es ser un cristiano en comunión con Dios. (En Hechos 10:24-48, el apóstol Pedro predicó el evangelio al gentil Cornelio y a toda su casa. Ellos creyeron, e instantáneamente el Espíritu Santo cayó sobre ellos y los llenó a todos. Comenzaron a hablar en lenguas y a glorificar a Dios. Más tarde Pedro los bautizó en agua.)

No tienes que ser un cristiano maduro primero. No tienes que ser bautizado en agua primero. No tienes que alcanzar ningún estado de santidad primero – ya somos santos por la sangre de Jesucristo. En el libro de Hechos, los apóstoles oraron por los nuevos convertidos inmediatamente. El Espíritu Santo llenaba a los nuevos convertidos inmediatamente.

Hechos 2:38 dice que el Espíritu Santo es un don, o regalo, de Dios. Uno no tiene que ganar o merecer un regalo. Un regalo es simplemente recibido, con agradecimiento. Verso 39 dice que la promesa (del Espíritu) es para VOSOTROS… y para VUESTROS HIJOS, y para TODOS los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. El bautismo en el Espíritu Santo es para todos los cristianos a través de toda la época de la iglesia. Eso te incluye a ti.

Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? Lucas 11:9-13

Jesús prometió que si tú pides recibir el Espíritu Santo, tu Padre que está en los cielos dice “sí.” “Pedid, y se os dará.”

Algunas personas se han preocupado, debido a una mala enseñanza, que quizás estén expuestos a demonios buscando esta experiencia. Pero Jesús dijo que tu Padre celestial NO te dará una serpiente o un escorpión (símbolos de demonios, de acuerdo a Lucas 10:19). Dios seguramente te llenará con su Espíritu Santo si tú se lo pides en fe.

Por tanto, os digo que todo lo que pidieres orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Marcos 11:24

Cuando tú pides ser lleno con el Espíritu Santo, cree que lo recibes en el momento que ores. Quizás sentirás una poderosa presencia de Dios llenándote. Quizás sentirás algo como electricidad pasando por tu ser. ¡O quizás no sentirás nada! ¡Lo importante es que tú creas la promesa de Dios! ¡Cree y comienza a dar gracias a Dios por ella!

Yo he visto a gente que repetidamente ruegan y piden ser llenos con el Espíritu Santo. A lo mejor no sintieron lo que esperaron sentir, así que siguieron rogando y pidiendo. Buscan un sentimiento. Esto es un insulto a Dios. Dios nos prometió que si nosotros se lo pedimos, él nos llenará. ¡Cree que lo recibes en el momento que ores! ¡La acción de gracias es la evidencia de que tú sí crees!

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Hechos 2:1-4

Después que tú ores, el Espíritu Santo vendrá sobre ti. En Hechos 2:1-4, fueron todos llenos con el Espíritu Santo y todos comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu les daba que hablasen. (Nadie fue excluido.) El hablar en lenguas es la primera evidencia de que estás lleno con el Espíritu Santo.

¿Cómo sucede esto? A veces comienza a fluir de tu boca como un río de adoración en una nueva lengua. Pero normalmente se requiere un paso de fe que provenga de ti. Hechos 2:4 dice que el Espíritu Santo les dio las palabras, ¡pero ellos comenzaron a hablar! Eso significa que el Espíritu Santo pondrá las palabras en tu boca, ¡pero sólo a medida que tú comienzas a hablar! Después que has pedido recibir al Espíritu Santo, toma un paso de fe y comienza a hablar-pero no en un idioma que tú conoces. ¡El Espíritu Santo te dará las palabras!

(Una nota para los pastores y líderes de iglesias: Cuando yo oro por la gente para que reciban al Espíritu Santo, les digo con toda confianza que ellos van a hablar en lenguas ahora. Oro por ellos, luego les digo que comiencen a hablar por fe. Normalmente comienzan a hablar en lenguas inmediatamente. Pero muchas veces habrá unos pocos que no reciben luego. Necesitan más fe. Romanos 10:17 dice que “la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Así que, enséñales más, instruyéndoles de las escrituras acerca del propósito del bautismo y cómo se recibe. Muchas veces éstos también necesitan recibir oración fuera del servicio público para que se sientan más cómodos.)

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. Hechos 8:14-17

Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban. Hechos 19:6

Fíjese que en el día de Pentecostés, el Espíritu Santo cayó en una manera soberana sobre los discípulos. Pero más tarde, los apóstoles imponían manos sobre los nuevos creyentes y ellos recibían al Espíritu Santo. ¿Por qué el cambio?

El Espíritu Santo fue dado a la iglesia en el día de Pentecostés. Los discípulos tuvieron que esperar en Jerusalén hasta la hora y el día propicio. Pero después que el Espíritu fue dado a la iglesia, ¡ya no había que esperar!

Nótese que en Hechos 8:15, los apóstoles oraron por los nuevos creyentes para que recibiesen el Espíritu Santo. Este verso no dice que los apóstoles pidieron que Dios diera el Espíritu Santo a ellos. Muchas veces nos equivocamos en esto. Dios ya regaló el Espíritu Santo a la iglesia en el día de Pentecostés. Ahora, no es una cuestión de si Dios va a dar el Espíritu a alguien sino que es una cuestión de si nosotros vamos a recibir lo que ya nos fue regalado.

Un cristiano, lleno del Espíritu Santo (como los apóstoles), puede simplemente imponer manos sobre un nuevo creyente y aquél, recibiendo por fe, será lleno también. Es exactamente como echar agua (o aceite) de un vaso lleno a un vaso vacío. Así como en 2 de Reyes 4:1-7, el milagro es que al final, ¡los dos vasos quedan llenos!

Tú puedes recibir al Espíritu Santo por hacer una oración de fe, o por recibir la imposición de manos de parte de otro cristiano que está lleno del Espíritu. Luego por fe, tú comienzas a hablar en nuevas lenguas.

(Para los pastores y líderes de iglesias: Es muy importante que tú ores por todos los miembros de tu iglesia para que reciban el bautismo del Espíritu Santo. Haz una invitación regularmente, así como para la salvación. Para aquellos que quieren recibir, dirígelos en oración para que sean llenos del Espíritu, luego impón manos sobre ellos. Mantente con ellos hasta que estén hablando fluidamente en nuevas lenguas.)

¿Quisieras ser bautizado con el Espíritu Santo ahora? Si es así, haz esta oración en fe:

“Señor Jesús, Mateo 3:11 dice que tú me bautizarás con el Espíritu Santo. Lucas 11:13 dice que si yo pido recibir al Espíritu Santo, mi Padre que está en los cielos me dará al Espíritu Santo. Ahora, Jesús, bautízame en el Espíritu Santo. Ahora, Dios, lléname con el Espíritu Santo, así como en Hechos 2:1-4. Por fe yo recibo el don de hablar en nuevas lenguas. En el nombre de Jesús, Amen.”

¡Ahora, comienza a usar tu nuevo lenguaje para glorificar y adorar a Dios!

  1. El don de lenguas

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Marcos 16:15-18

Jesús dijo que una de las formas de reconocer a sus discípulos era que hablarían en nuevas lenguas. Este don sobrenatural es una marca de los seguidores de Cristo. Dios no intentó que fuera aceptado por algunos cristianos y rechazado por otros, ni que causara pleitos y divisiones en la iglesia de Cristo.

¿Tienes que hablar en lenguas para ser cristiano? Por supuesto que no. Sólo la fe en Jesús te hace un cristiano. Pero este lenguaje es un regalo del Espíritu Santo que te hará un cristiano más fuerte, y Dios quiere que tú lo recibas.

Algunos han pensado que el don de lenguas no es para hoy; que desapareció cuando los primeros apóstoles murieron. Pero no hay ninguna escritura que apoye eso. La biblia sí dice que las lenguas cesarán… cuando venga lo perfecto. (1 de Corintios 13:8-12) Pero es claro por el contexto de esa escritura que se refiere al futuro reino de Dios, cuando vivamos en la gloria de la resurrección. Hasta entonces, Dios nos da el don de lenguas para ayudarnos a recibir guianza, revelación y fortaleza. Veamos algunos versos que nos enseñan esto.

Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu. Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. Judas 19-21

Uno de los muchos usos del don de lenguas es fortalecer a nuestro espíritu interior. La biblia dice: edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo. Edificar es lo opuesto de derribar. Cuando tú sientes que el mundo te está derribando-como lo suele hacer-puedes edificarte a ti mismo orando en lenguas. Es como recargar una batería cuando se pone débil. Tú conectas la batería a una fuente de poder y luego queda como nueva. Así es con tu espíritu. Te conectas a la presencia de Dios orando en lenguas. La unción y el poder del Espíritu Santo brotan frescamente dentro de ti y pronto estás renovado.

La fresca unción que viene cuando uno ora en lenguas también trae revelación y guianza. Cuando te enfrentas con una difícil decisión, o un problema que no sabes solucionar, ora en el lenguaje que el Espíritu Santo te da. De pronto te encontrarás en la presencia de Dios donde hallarás revelación, sabiduría, y guianza para tus necesidades.

¿Cómo trabaja esto? Cuando oras en el entendimiento, o sea, en tu idioma natal, tu mente está pensando que decir y que pedir, y tu lengua obedece. En otras palabras, tu lengua está conectada a tu mente cuando estás orando en tu lenguaje nativo. Estás siendo dirigido por tu propia mente. Estás dependiendo de los recursos limitados de tu propia mente. Tu mente probablemente no tiene la solución o el entendimiento que tú necesitas. ¡Si lo tuviera, no estarías orando!

Pero cuando hablas en lenguas, la biblia dice que es tu espíritu que ora. (1 de Corintios 14:14) Tu lengua ahora está conectada con tu espíritu. Estás siendo dirigido por tu espíritu. Y como tú eres cristiano, tu espíritu está directamente conectado con Dios en una manera que tu mente no lo es. Tu mente todavía está en proceso de ser renovado (Romanos 12:2), pero tu espíritu es renacido y en comunicación con el Espíritu de Dios. (Romanos 8:14-16) Cuando oras en lenguas, estás accediendo a la guianza y sabiduría del Espíritu Santo. Recibirás guianza y sabiduría más seguido cuando estás orando en lenguas.

Revelación, es decir, mejor entendimiento de las escrituras, también vendrá a ti cuando oras en lenguas. ¿Por qué? Porque el mismo Espíritu Santo que es el autor de la biblia (2 de Pedro 1:21) es capaz de darte el significado de ella. Recibirás revelación­-entendimiento sobrenatural de la biblia-frecuentemente cuando oras en lenguas.

Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. 1 de Corintios 14:2

El hablar u orar en lenguas no es para comunicarse con los hombres, sino para que tu espíritu pueda comunicarse directamente con Dios. Normalmente oramos en lenguas en privado, aunque a veces oramos en lenguas juntos cuando estamos congregados en reuniones cristianas. Otras personas no entenderán lo que estás diciendo. Normalmente, tu propia mente tampoco no entenderá lo que estás diciendo. Pero tu espíritu está disfrutando una íntima comunión con Dios. Tu espíritu se está levantando y fortaleciendo.

El que habla en lengua extraña, a si mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia. 1 de Corintios 14:4

Algunas personas han dicho que es “egoísta” orar en lenguas porque te edificas a ti mismo pero no haces nada para otras personas. ¡Eso no es cierto! Si tú no te fortaleces-si estás espiritualmente débil- ¿cómo puedes animar y fortalecer a otros? Necesitas fortalecerte y edificarte en el espíritu para que siguas ministrando a otros. Mantienes tus fuerzas orando en lenguas diariamente.

El orar en lenguas también te ayuda a familiarizarte con el mover y la voz del Espíritu Santo, para que él te pueda usar más en la profecía-eso es, hablar palabras inspiradas que edifiquen a la iglesia. En otras palabras, orar en lenguas seguido, en privado, es una de las llaves para ser usado grandemente por Dios en los demás dones del Espíritu. El mismo apóstol Pablo dijo: Doy gracias a Dios que yo hablo en lenguas más que todos vosotros. (1 de Corintios 14: 18) Pablo fue grandemente usado por Dios, ¿qué no? ¿Habrá una conexión ahí?

Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla. Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. 1 de Corintios 14:13-15

Hay dos usos principales del don de lenguas: uno es privado y el otro público. Oramos en lenguas en privado para nuestra propia edificación y comunión con Dios. Esto está bajo nuestro propio control, o sea, podemos orar en lenguas en cualquier ocasión que queramos.

El otro uso del don de lenguas tiene lugar en reuniones cristianas, cuando nos congregamos para adoración y predicación. Esto se trata en 1 de Corintios 12:10-11. A otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. Nótese que este uso del don de lenguas es como el Espíritu Santo dirija, no como lo deseemos nosotros. En este uso del don, el Espíritu Santo mueve a una persona, dirigiéndole que hable un mensaje en otra lengua, en voz alta, a la congregación. El mismo Espíritu luego mueve a otra persona, dirigiéndole que hable la interpretación del mensaje en lenguas. La interpretación será un mensaje, de parte de Dios, para la gente que está congregada. La interpretación será dada en el idioma que la gente presente puede entender.

Lenguas más interpretación más o menos equivale el don de profecía. Una profecía es un mensaje, hablado en público, que proviene directamente del corazón de Dios. Profecía, de acuerdo a 1 de Corintios 14:3, es un mensaje a los hombres para edificación, exhortación y consolación. Nunca es para condenar ni manipular, porque Dios no nos condena. (Romanos 8: 1,31-39) Somos sus hijos. Él nos ama y quiere alentarnos. Del mismo modo, los mensajes dados por lenguas e interpretación en todo tiempo nos edificarán, nos exhortarán y nos confortarán porque así es la naturaleza de nuestro Padre. Quizás nos advierta, por supuesto, pero hasta esto él lo hará con amor.

La biblia nos dice en 1 de Corintios 14:2, procurad dones espirituales, pero sobretodo que profeticéis. ¿Por qué? Porque profecía, o lenguas e interpretación, estimula a toda la iglesia. Porque Dios desea hablar directamente con sus hijos, y el don de profecía es un modo en que lo puede hacer. Pide en oración seguido que los dones del Espíritu se manifiesten en tu iglesia o ministerio. Ora en lenguas seguido para sensibilizarte a la voz del Espíritu Santo.

En 1 de Corintios 12:29-30, la biblia nos pregunta: ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos? La contestación a estas preguntas obviamente es “no.” Pero este pasaje se dirige al ministerio público del don de lenguas con interpretación, lo cual es repartido como el Espíritu Santo quiere. Así como no todo cristiano puede ser apóstol o profeta, tampoco no todo cristiano será usado en el ministerio de lenguas e interpretaciones. Todos debemos pedir y desear ser usados en esto. Todos debemos ser dispuestos y disponibles para Dios, pero es el Espíritu Santo quien escoge.

Pero esto no significa que no todos podemos orar en lenguas privadamente. ¡Todos sí podemos-este don es un regalo para todo cristiano! Algunos han usado ese verso para decir que no todo cristiano puede recibir el don de lenguas. Sí, todo cristiano puede recibir el don de lenguas para uso privado, pero no todo cristiano será usado para dar mensajes públicos en lenguas, o para interpretarlos.

¿Pero qué de interpretar las lenguas privadamente?

He dicho que el orar en lenguas es una manera de obtener revelación, guianza y sabiduría de Dios. A veces se nos hará que la respuesta que necesitamos sale desde nuestro espíritu mientras vamos orando en lenguas. Será como que de repente sabemos la respuesta o vemos la solución. Pero en otras ocasiones Dios querrá comunicarse con nosotros más directamente. A veces, él nos habla en privado a través del don de lenguas e interpretación.

La primera vez que esto me pasó a mí, yo estaba preocupado acerca de dinero. Estaba orando cómo obtener las finanzas para cubrir las necesidades de mi ministerio. Estaba hablando en lenguas y sentí como que Dios quería hablar conmigo. Entonces comencé a interpretar las palabras al inglés. Dios me dijo, a través de mi propia boca, que él ya había visto por adelantado y había provisto por mis necesidades. Le pregunté cómo podía ser. Hablé en lenguas un poco más, y Dios me contestó por medio de una interpretación que recordara dos escrituras: Efesios 1:3 y 2 de Pedro 1:3. Estos versos declaran claramente que Dios ya ha suplido de antemano todas nuestras necesidades. El resultado de esta experiencia fue que mi preocupación descendió y mi fe ascendió. ¡Eso es Dios!

1 de Corintios 14:13 dice: Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla. He hallado que si pedimos poder interpretar nuestras lenguas, Dios nos da ese don. No puedo y no interpreto todo lo que digo en lenguas. Pero cuando necesito guianza de Dios, él a veces usa esta forma de hablar conmigo para darme la sabiduría que necesito. He leído los testimonios de varios grandes hombres de Dios y encuentro que muchos de ellos utilizan la misma forma de escuchar a Dios. Está disponible para todos nosotros. Pero como todos los demás dones de Dios, tenemos que pedirlo por fe.

¿Tú quieres recibir fuerzas, guianza, sabiduría y revelación de Dios? Ora en lenguas frecuentemente, pidiéndole a Dios guianza, sabiduría y revelación. (Efesios 1:15-23 y Colosenses 1:9-12) Ora por el don de interpretación. Sigue buscando estos dones en fe hasta que se hagan parte de tu vida diaria, y serás un cristiano más victorioso, llevando buenos frutos para el eterno reino de Dios.